La alergia alimentaria en perros y gatos

La alergia alimentaria es una reacción inmunológica hacia un alimento o aditivo alimenticio que está consumiendo el animal.

Si vemos que nuestra mascota se rasca mucho el cuerpo, se lame mucho las patas, sufre perdida de pelo, diarreas, vómitos, etc., es posible que esté sufriendo alguna  alergia.

Entre un 10% de los perros y hasta un 30% de los gatos presentan algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria. Las alergias a algún alimento pueden darse aunque éstos se hayan consumido antes sin ninguna reacción o problema. Los ingredientes más propensos a causar dichos problemas son: cereales (maíz, soja, etc.), ternera, pollo y lácteos.

Cuando se sospecha que el animal sufre alguna alergia alimentaria, conviene cambiar durante por lo menos tres semanas a una dieta de eliminación, compuesta por ingredientes que el animal no haya consumido anteriormente. Si mejoran los signos se vuelve a la dieta anterior. Muchos de los animales alérgicos presentan mejoría a las 3-4 semanas de la nueva dieta y sino presentan mejoría más allá de la 8 o 10 semana, entonces hay que replantearse la dieta o el diagnóstico.

Una vez identificados los alérgenos hay que elaborar una dieta nutritiva, sabrosa y equilibrada que no los contenga. En muchos casos se puede usar una dieta comercial especialmente formulada con carne de cordero o pavo o soja. Algunos animales vuelven a desarrollar alergia a un componente de la nueva dieta, pero otros la toleran sin problemas durante varios años.

Síntomas

En perros, el síntoma más importante es el prurito, el cual se presenta en prácticamente todos los animales. El prurito aparece sobre todo en las patas (podemos observar que el animal se las lame), orejas, cara y axilas. También aparecen lesiones cutáneas y puede haber síntomas gastrointestinales (vómitos y diarreas).

En un 90% de los animales, las manifestaciones son problemas de la piel, mientras que de un 10% a un 15% se ven signos digestivos solos o en combinación con los anteriores.

En los gatos veremos prurito generalizado, dermatitis miliar, prurito facial y de la cabeza, angiedema y eritema; así como una diarrea del intestino grueso (colitis linfoplasmocitaria, es decir, de heces pastosas). En ocasiones puede aparecer sangre.

La terapia se debe continuar de por vida, ya que la alergia no se cura. Por lo tanto es importante que los dueños de mascotas comprendan la necesidad de cumplir de forma estricta la dieta para controlar los signos clínicos.

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